SMS para felicitar la Navidad (Parte 2)

Continuamos una semana más con más textos de felicitaciones para usar esta Navidad o fin de año y enviar a nuestros amigos mediante SMS.

Que nunca os falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar donde ir y alguien a quien querer. ¡Feliz Navidad!.

Te deseo 65 días de amor, 129 días de suerte y 171 días de felicidad. ¡Feliz año!.

Si estas fiestas ves a un señor vestido de rojo bajando por tu chimenea y te mete en un saco, no te asustes: este año he pedido que mi regalo seas tú :)

Te he concedido 365 nuevas ilusiones. ¡Feliz año nuevo!.

¡Felicidades!. En estas fechas Papá Noel os regala 2 palabras que os abrirán muchas puertas: TIRAR y EMPUJAR, jou jou jou. ¡FELIZ NAVIDAD!.

SMS para felicitar la Navidad (Parte 1)

A continuación tienes diversos textos con ideas para felicitar las fiestas navideñas a tus familiares, amigos y seres queridos:

Hay 2 días al año sobre los que no puedes hacer nada: AYER Y MAÑANA: solamente hoy podrás perdonar, sonreir, soñar, amar, sentir… FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO.

En estas fechas quería mandarte algo gracioso…increíble… tierno… sexy…dulce y muy entretenido. Pero lo siento, yo no entro por la pantalla. FELIZ AÑO.

Festeja con champán y tu año sera genial. Con uvas y buen vino tu año sera divino. Pero si quieres un año estelar, no te olvides de…

Este año los Reyes se han portado como nunca, dicen que puedo seguir contando con tu amistad.

Esta noche habrá una estrella que brillará más que las demás. En ella he puesto todos mis deseos para el 2010, haz que brille todo el año.

Elegía de Navidad

Mis hijos, a coro,
¡quién lo iba a creer!
cantan villancicos
en correcto inglés.

Guitarras eléctricas
y musicasettes,
entre luces tibias,
mis hijos ¡qué bien!
bailan locamente
un ritmo ye-yé.

Reconciliadora,
pasa mi mujer,
mientras va envolviendo
de plata y papel
castillos y grutas
de corcho, un rabel,
serrín de colores,
la orcita de miel
y mis figuritas
de barro de ayer.

¡Feliz Nochebuena!
Mis hijos ¡yes, yes!
con sus vasos nuevos
de whisky escocés,
chocaron mi vieja
copa de jerez.

Y mientras, vencido,
toso en humo Kent
y adornan mis hijos
su árbol de Noel,
yo miro mi sombra
contra la pared.

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Mi regalo

Ahora ha llegado el momento de que abras tu regalo. Los regalos de vidrio y hojalata duran sólo un día y luego desaparecen. Yo tengo un regalo mucho mejor para ti.

Es un anillo que quiero que lleves. Brilla con una luz especial y nadie te lo puede quitar, tampoco puede ser destruído.

Tú eres la única persona en el mundo que puede ver el anillo que hoy te entrego, así como yo era el único que podía verlo cuando era mío.

El anillo te dá un nuevo poder. Con él te elevarás hasta las alas de todos los pájaros que vuelan, verás a través de sus ojos de oro, tocarás el viento que estremece sus suaves plumas y conocerás el gozo de alejarte del mundo y sus preocupaciones.

Podrás quedarte en el cielo todo el tiempo que quieras, pasar allí la noche, contemplar el amanecer y, cuando sientas deseos de regresar, tus preguntas tendrán respuestas y tus preocupaciones habrán desaparecido. Como todo lo que no puede ser tocado con las manos o visto con los ojos, tu regalo adquiere mayor poder a medida que lo usas.

Quizás al comienzo sólo te lo pongas al aire libre, mientras observas el pájaro con el que vuelas. Pero más tarde, si lo sabes usar, te guiará hasta pájaros a los que no puedes ver, y por último descubrirás que no necesitas ni anillo ni pájaro para volar sobre las quietas nubes.

Y cuando llegue ese día, deberás dar tu regalo a alguien que sepas que lo usará bien, alguien capaz de aprender que las únicas cosas importantes son las que están hechas de alegría y verdad, y no de vidrio y hojalata.

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Poema al niño Jesús

Vino para los hombres la paz de las alturas,
y en el mezquino establo, corona de un alcor,
tras angustiosa noche de maternas torturas,
Jesús cayó en la tierra, débil como una flor.

Música de las cosas alegró las oscuras
bóvedas del pesebre, y en un himno de amor
adoraron al niño las humildes criaturas:
un asno con su aliento, con su flauta un pastor.

Después, los adivinos de comarcas remotas
ofrendárosle mirra, y en sus lenguas ignotas
al pequeño llamaron Príncipe de Salem.

Mientras en el Oriente con pestañeos vagos
dulcemente brillaba la estrella de los magos,
los corderos miraban hacia Jerusalén.

Autor: Víctor M. Londoño