Vino para los hombres la paz de las alturas, y en el mezquino establo, corona de un alcor, tras angustiosa noche de maternas torturas, Jesús cayó en la tierra, débil como una flor. Música de las cosas alegró las oscuras bóvedas del pesebre, y en un himno de amor adoraron al niño las humildes criaturas: [...]




Fecha: 30 de agosto de 2010
Autor:
Archivado en:
Etiquetas: